Un diablo en la víspera de Yom Kipur


Por

Hoy es víspera de Yom Kipur, así que para esta semana me apetece de forma muy especial recomendar la lectura de uno de los más bellos relatos del escritor ruso Vladímir Korolenko, cuyo título es precisamente “Yom Kipur”.

2014-10-02.portada

La historia, ambientada en una pequeña y miserable aldea de campesinos rusos llamada Novokamenka, transcurre en la víspera de un Yom Kipur. Según una antigua leyenda que nos refiere el relato, éste es el día en el que Japun, el diablo de los judíos, tiene por costumbre descender a la tierra para llevarse consigo una nueva víctima, siempre un judío ya que, a diferencia del diablo de los cristianos, Japun sólo es capaz de ejercer su poder maléfico sobre los judíos.

Una noche fría y nublada, víspera de Yom Kipur, Japun fue vislumbrado por los atemorizados aldeanos sobrevolando las inmediaciones de Novokamenka, un pueblo insignificante donde no habitaba otro judío que el tabernero Iankel con su familia. Aquel día, sin embargo, Iankel no se encontraba en su casa pues había ido a la ciudad para asistir a los rezos comunitarios en la sinagoga. No habiendo encontrado a ningún judío en Novokamenka, Japun se dirigió también hacia la ciudad.

De entre la multitud que abarrotaba la gran sinagoga, aquel año el diablo escogió como víctima precisamente a Iankel, quien tras su desaparición dejó en la tierra una viuda y sus hijos sumidos en la mayor de las miserias. Ninguno de los habitantes de la aldea acudió para socorrer a la familia. Antes bien, muchos se regocijaron pensando que tras la muerte del tabernero podrían felizmente eludir las deudas que no pocos tenían contraídas con él. Tristemente, nadie en el pueblo pensó en saldar cuentas con la viuda a pesar de que su precaria situación era bien conocida por todos los aldeanos. No faltó incluso quién, advirtiendo la ausencia del tabernero, vio en ello la gran oportunidad de usurpar su puesto y enriquecerse. (¡Y esos se hacen llamar buenos cristianos, no duda en criticar Korolenko!)

Transcurrido otro año, puntualmente en la víspera de Yom Kipur, Japun sobrevoló de nuevo los alrededores de Novokamenka. En esta ocasión, sin embargo, no andaba en busca de un nuevo judío que llevarse sino que… Bien, prefiero que lo lean ustedes mismos. Les avanzo, sin embargo, que su visita desenmascaró la hipocresía de los aldeanos de Novokamenka, cuya maldad y cuya infundada malevolencia hacia su antiguo tabernero, el buen judío Iankel quedaron al descubierto.

El relato plantea, a mi entender, un importante problema moral. El pueblo ruso, antisemita de por sí (recordemos que en Novokamenka sólo vive un judío y aún así los vecinos cristianos acumulan contra su persona toda clase de prejuicios, sobretodo relacionados con la riqueza y la usura), se verá en el dilema de confrontar su moralidad con la de su vecino judío para caer en la cuenta de que ellos, no sólo no son mejores que él, sino que son mucho peores. De eso, sin embargo, sólo caen en la cuenta una vez que ha desaparecido el bueno de Iankel, a quien no tardan en echar de menos.

Vladímir G. Korolenko nació en Zhytomyr, capital de Volinia en 1853. Novelista, periodista socializante y revolucionario, en 1895 decidió abandonar la literatura para dedicarse a la denuncia de las injusticias. Murió en 1921 en Poltova.

El relato “Yom Kipur” fue publicado por la editorial Hermida Editores en 2013 junto con “El sueño de Makar”, otro de los mejores relatos de Korolenko.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *