Ramat Valley. Conexiones Imaginarias


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El día 30 de noviembre de 2012, el periódico Haaretz, abría su portada virtual con una foto que me llamó la atención. Al día siguiente, el mismo artículo tenía ya otra foto, y la anterior se perdió en la totalidad binaria.

Esta práctica no es inusual en el mundo del periodismo virtual, sobre todo en el de corporaciones, en las que la edición de la noticia se va trasformando dinámicamente, conforme a los eventuales desenlaces de los hechos y a la orientación política de la pirámide editorial. Todo esto a diferencia del periodismo impreso, por obvias razones. Aunque cuando de fe de erratas se trata, el lobby es más fuerte que la tinta y se imprimirá de nuevo si es necesario. Así lo confirma el New York Times que en 2010 publicó un artículo refiriéndose a Ramat Shlomo como un asentamiento en territorio ocupado y dos días después se retractaría refiriéndose al mismo como un barrio al este de Jerusalén.

La foto en cuestión, nos mostraba el cartel de bienvenida a dicho barrio, con dos probables habitantes del asentamiento, padre e hijo judíos ultraortodoxos, paisaje paradisíaco de por medio.  El artículo en el que se publica la foto hablaba de la decisión del primer ministro israelí Binyamin Netanyahu de aprobar la construcción de 5,310 viviendas en 3 barrios al este de Jerusalén, en territorio ocupado por Israel en 1967 y dentro de lo que vendría a ser territorio palestino; desafiando y empañando, o tal vez castigando, pero siempre jugando su partida de politik poker, la votación de Palestina como estado miembro ante la ONU el 29 de Noviembre de 2012. Esta fue sólo una de 3 medidas tomadas por el gobierno israelí, de construir más viviendas, en varios enclaves estratégicos que socavan la continuidad geográfica y demográfica de Palestina.

Cabe recalcar que esta carta ya fue jugada en marzo de 2010 en la que se decide aumentar el número de viviendas de Ramat Shlomo, casualmente cuando el vicepresidente de los Estados Unidos Joe Biden estaba de gira por Oriente Medio tratando de revivir el moribundo proceso de paz.

También, hace poco más de un año, la ONU reconocía a Palestina como miembro de la UNESCO y Netanyahu respondía con su aprobación para la construcción de 2,200 viviendas en 3 barrios de Cisjordania.

Esta práctica se ha ido gastando con el tiempo, así como la tan recurrente frase de Netanyahu no hay partner (refiriéndose a la inexistencia de un interlocutor en cuanto a diálogos de paz). Las explicaciones de Bibi, refiriéndose a Jerusalén como capital indivisible del estado judío en la que nunca se ha dejado de construir, sobran.

Con la mente aturdida entre fechas, nombres de barrios, mapas y acuerdos, acción-reacción y viceversa, realidades absurdas, futuros apocalípticos y pasados dinámicos, el recuerdo de la foto se iba desvaneciendo de mi mente. Aún así, la impresión que dejó en mi quedó gravada por alguna razón obvia: esa imagen paradisíaca del suburbio de clase media, en el que se respira aire fresco y la naturaleza se mezcla con el sueño de la casa propia, en donde los niños tienen asegurada una infancia libre y en la que es posible correr, jugar y crecer. No importa que Ramat Shlomo se aleje de forma radical a la imagen que describo; la conexión ya estaba hecha.

Y era obvio que como todo queda en familia, Steven Spielberg sería parte involucrada en esta asociación imaginaria.

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La trilogía de Volver al Futuro (Robert Zemeckis1985, 1989, y 1990) transcurre en Hill Valley, un pueblo ficticio de clase media situado en algún lugar al noreste de California. El argumento nos llevará a lo largo de la saga a cuatro distintas etapas del pueblo (1885, 1955, 1985 y 2015) así como a una realidad distópica de 1985.

Al igual que Ramat Shlomo, Hill Valley fue asentado a punta de pistola. Uno en la guerra del 1967 y otro en 1850 por colonos americanos. Tiempos de vaqueros de cualquier forma. En el primer caso no sería hasta 1995 en que se fundaría el asentamiento y en el segundo, ya en 1880 sería conectado a San Francisco por la línea de tren. Es decir primero se asentó y después se anexó a través del tren.

En ese sentido, la primera diferencia entre los asentamientos americanos de finales del siglo XIX y las colonias judías, es que la política de construcción de viviendas en los territorios ocupados del gobierno israelí incluye desde un inicio la construcción de carreteras para su directo y “seguro” acceso, en algunos casos impidiendo la circulación de vehículos palestinos y en todos los casos separando pueblos, barrios y familias, dificultando así la cotidianeidad palestina (oxymorón).

El eje de Hill Valley, en 1885, lo marca la corte del pueblo. Es el edificio principal que veremos a lo largo de las 3 películas. En 1955 será el centro de la ciudad y más adelante la sede de otros edificios. En ese año la corte presenta una plaza cubierta de hierba, dos cines, diferentes comercios y cafés en las calles aledañas. El 12 de noviembre de 1955 a las 10:04 EST caería un rayo impactando exactamente en el reloj de la torre del edificio y dejando las manecillas del mismo a la hora antes indicada, congelando de alguna manera el suceso durante muchos años más.

En Ramat Shlomo viven alrededor de 19,000 personas. La mayoría de ellas pertenecen a la corriente ultra-ortodoxa de la religión judía y muchos de ellos a la sectaria Chabad Lubavitch. El centro de la vida comunitaria de estos correligionarios es la sinagoga; centro de reunión y asamblea por excelencia de la colectividad judía a lo largo de la historia. El edificio del Chabad Lubavitch en Ramat Shlomo es una réplica exacta del edificio de la sede central en New York (también llamado 770, por su dirección original). Esto se volvió costumbre y tiene ya más de 12 entusiastas versiones en países tan diversos como Canadá, Israel, Italia, Brasil, Argentina y Australia entre otros. Uno de los propósitos de esta franquicia arquitectónica, según los propios Lubavitch, es que dado que esa fue la casa del sexto rebbe del movimiento, Yoseph Yitzchak Schneerson, seria un lugar familiar para cuando regrese a la tierra, debido a que falleció en 1994.

El 770 en Brooklyn, NY y el set de Volver al Futuro

El 770 en Brooklyn, NY y el set de Volver al Futuro

Con estilos distintos y situados diametralmente opuestos en el territorio Americano, los dos edificios representan a la réplica como regla de juego. En ese sentido, estamos ante dos edificios híbridos, en los que la ficción se mezcla con la realidad y viceversa.

En Volver al Futuro II se plantea una versión distópica de 1985, en la que después de robarle un anuario deportivo a Marty McFLy, Biff Tannen se hace de una fortuna millonaria tras facilitarle el anuario al joven Biff, apostando a ganador en el hipódromo. En 1979 legaliza las apuestas y se hace dueño de la ciudad. Los locales tradicionales se cerrarán y en su lugar abrirán cines porno, moteles y strip clubs. Los desechos tóxicos de las fábricas de Tannen contaminan la ciudad de forma extrema y el crimen aumenta de forma vertiginosa mientras que la policía está totalmente corrompida por Tannen. La escuela secundaria de Hill Valley se incendiará y la corte del pueblo pasará a ser el Casino y Hotel – Paraíso de Placer de Biff Tannen.

Lo que no cambiará será el momento en el que el rayo cae en el reloj de la torre de la corte, evento que ningún planteamiento del argumento cambia debido a su omnipotencia natural.

Originalmente en 1973, Ramat Shlomo se planteó como la sede del estadio Shuafta, por el entonces alcalde de Jerusalén Teddy Kollek, pero debido a protestas de grupos ultra-religiosos (como Naturei Carta), se paralizó su construcción. Durante muchos años, la obra quedó inconclusa, sirviendo de obstáculo de separación entre las poblaciones judías y palestinas aledañas. Actualmente el estadio queda en el barrio de Malkha y se llama Teddy Kollek.

Imaginemos por un segundo esa realidad. El estadio Teddy Kollek es la sede del Betar Jerusalén, equipo de fútbol conocido más que por sus logros, por sus extremismos. Por un lado el equipo se opone  abiertamente a la incorporación en sus filas de jugadores árabes, discriminando a una población local y politizando el deporte sin ninguna clase de reproche de la FIFA . Por otro lado sus ultras no son menos extremistas. Los cánticos racistas en contra de jugadores árabes o la pifia al minuto de silencio en recuerdo del asesinado primer ministro Ytzchak Rabin, el 4 de noviembre de 2007 , se quedan cortos con los eventuales desenlaces de las violentas turbas después de los partidos, en el que cabría resaltar el linchamiento a trabajadores árabes del food court en el centro comercial Malkha después de tomar el recinto el 19 de marzo de 2012.

¿Que habría ocurrido si el estadio se hubiera construido en la localidad de Ramat Shlomo? El plan original de Kollek incluía no sólo un estadio sino todo un complejo deportivo con canchas de tenis, estadio de basket, piscina de natación, así como demás servicios de recreación deportiva. Todo esto con el objetivo de atraer a población judía laica hacia ese sector de la ciudad, mayoritariamente ortodoxo.

Esta visión distópica del espacio palestino-israelí incluiría una realidad más deportiva, laica y quizás más tolerante aunque lo que definitivamente no hubiera cambiado, así como el rayo en Volver al Futuro, son los estragos extra deportivos que hubieran sufrido las poblaciones palestinas de Shuafat y Beit Hanina, cercanas a la zona, por los desadaptados hinchas del Betar.

En 2015, Hill Valley se asemeja a la visión ochentera del futuro en el imaginario colectivo. Esto es lo que el director Robert Zemeckis tenía en mente: “Para mi, rodar las escenas del futuro de la película fue lo que menos disfruté de toda la trilogía porque a mi no me gustan realmente las películas que tratan de predecir el futuro. La única que en realidad disfruté fue 2001: Odisea en el Espacio (1968) hecha por Stanley Kubrick, en la que incluso predice la invención del ordenador y el tablet. Así que más allá de tratar de hacer una predicción científica de algo que igual no hubiera resultado de esa forma, pensamos; mejor y lo hacemos divertido!”

A pesar de eso los creadores si hicieron una investigación científica acerca de lo que podría o no ocurrir tecnológicamente en el 2015: “Sabíamos que no habrían carros voladores en el 2015, pero por Dios! teníamos que tenerlos en nuestra película” comenta el guionista y productor de la trilogía Bob Gale.

En la mayoría de películas del género de ciencia ficción, predomina la visión pesimista y/o apocalíptica, tal es el caso de Blade Runner (Ridley Scott, 1982), 12 Monkeys (Terry Gilliam, 1995), La Jetée (Chris Marker, 1962) o Total Recall (Paul Verhoeven, 1990), por citar algunos ejemplos.

Gale añade, en el making of de la segunda película, que su visión del futuro para el guión era la de un lugar bonito “en el que lo que está mal, se debe a quien vive allí, en oposición a la tecnología”.

¿Estaría Gale hablando de los judíos ultra-ortodoxos, atrapados en el siglo 17 y viviendo en negación de toda clase de avance tecnológico?

Mi visión para Ramat Shlomo del 2015 no es del todo optimista y se acerca mas a una visión Orwelliana del asunto. En cualquier caso, así como Biff Tannen es el antihéroe de Volver al Futuro, en la cual trata de reescribir la historia para su beneficio personal, Binyamin Netanyahu tiene claro su objetivo. El recién reelecto primer ministro de Israel tiene y ha tenido como norte modificar la historia según su propio discurso, en el cual la demografía, geografía y geometría son variables y dinámicas respecto de la coyuntura política.

Así, puede Netanyahu negarle el asilo a refugiados de guerra de Sudán o Eritrea, puede seguir construyendo en los territorios ocupados, puede desentenderse del movimiento de indignados de Israel, puede asociarse con partidos de ultra derecha xenófobos y racistas, puede mostrar dibujitos en la ONU, puede desarrollar el concepto de Guerra eterna de 1984 en 2013, puede salir a una guerra un mes antes de las elecciones o puede añorar a Mubarak y ver a la primavera árabe como un retroceso para la región. Puede con eso y con mucho más.

Y es que Netanyahu tiene superpoderes. Pero no se confundan, porque Bibi, es el antihéroe de esta película.

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