Poemas de Refael Azran


Por

Desierto

Esta ciudad es un juguete
Esta ciudad es Gaudí
Esta ciudad es un chicle elástico
Esta ciudad es un plástico
Esta ciudad es un furgón en la plaza
Policías en la esquina
Prostitutas en el centro
Esta ciudad es una gran cámara fotográfica
Esta ciudad es mar, vacaciones, sexo y esquí
Esta ciudad es TAX FREE
Esta ciudad es viscosa como una vagina
Esta ciudad es una angina
Esta ciudad es siesta
Esta ciudad es fiesta
¡Esta ciudad es PASTA!
Esta ciudad es paella y tapas
Flamenco y Primark
¡¡Esta ciudad BASTA!!
Esta ciudad es metro y Mango
Coca y cerveza
Nakba y MACBA
Esta ciudad es Zara
Esta ciudad es papá y mamá
Esta ciudad es antigua
Callejón sin salida
Esta ciudad extendida
Estoy perdida
La calle está fuera
Escalera mecánica bajo mis pies
Esta ciudad es demasiado limpia
Pero suda al mediodía
Esta ciudad es cubo de basura
Váter público
Palacios en cada esquina
Esta ciudad es el rey de Aragón
Esta ciudad es jardín de infancia
Esta ciudad es un instituto
Aquí perdí la inocencia
Aquí me rompieron el corazón
Aquí aprendí a caerme
Aquí enterré a mi padre
En este barrio vive mi madre
A la que le grito
Que estoy sola
Que lloro a mares
Que estoy muerta
Dios, líbrame de mí
De andar en el desierto por el que muero.


Provenza 78

En Provenza 78 no existe el libre albedrío
no te joden con la democracia
¡Franco es el rey!
No hay más que un solo peinado
y solo un corte de barba
no hay modas ni las hubo
en Provenza 78 de Barcelona, capital de Cataluña –
el tiempo no se lo llevó el viento
el tiempo es soplo divino
la barbería – un templo
el barbero – sacerdote
que ejecuta con sacra reverencia su oficio
siendo uno y único atiende al teléfono, lava, corta
y cobra
sin separación de poderes
no acepta tarjetas de crédito
y te obliga a pedir hora
el barbero se ofende si se le llama “estilista”.
y ya al primer lavado
comprendes que generaciones de cabezas han pasado por sus manos
la radio, bajita,
emite en catalán un programa de actualidad
que ni fu ni fa,
prohibida la entrada a menores de cincuenta
se llega gracias al boca a boca
cuando el barbero te oye hablar en hebreo, las manos le tiemblan:
“Habláis la lengua de la Biblia”
y tú asientes despacito con una leve sonrisa
un gesto brusco y te puede cortar el pescuezo.
Entre el mundo de arriba y el mundo de abajo
te cepillan a conciencia, te sacuden la bata, te ajustan el reposacabezas
al cuello
y te suben un piso la butaca
antes de pasarte la navaja te ablandan la piel con agua bendita
y al final te dan una friega de alcohol que trae ante ti el espíritu de tu padre muerto.

Al perfumarte en una ciudad extranjera alejada años luz
de tu lengua materna –
la infancia pasa ante ti como un tranvía
que descarrila.


Bebé raptado

No nací judío
a los ocho días me cortaron
sin consultarme
y hasta hoy me duele
tampoco cristiano
ni musulmán
ni oriental
ni occidental
ni septentrional
ni sureño
ni socialista
ni capitalista
ni comunista
(Dios nos libre)
ni pacifista
ni chovinista
ni budista
ni pesimista
ni optometrista
ni conformista
Ni in –
Nací bebé
desnudo
descalzo
libre de etiquetas.
mi lengua materna no es el hebreo
mi madre no me hablaba
ni me cantaba nanas
no lloréis por mí – me las cantaba yo mismo
en refugios olvidados de la mano de Dios hablé con Él
en un diálogo sin palabras.
No tengo orígenes a los que volver
nadie los tiene
todo es un símil
una metáfora
el hombre se pasa la vida intentando una y otra vez
volver al hogar eterno
al lugar del que vino
al útero materno.


Mi hermana mayor

Mi hermana llegó de Palestina al reino de España con el libro de familia
que me traía del registro civil y café turco.
Orgullosa de ver a su hermano pequeño viviendo en una amplia casa, con
Altas bóvedas, se rio burlona: “¿Pero esto qué es? ¿Una iglesia?”
Pareció apenarse un poco
Aunque enseguida se alegró al darse cuenta de que su hermano pequeño era tan solvente como para invitarla
A un pasaje de avión y a unas tapas.
Y se llenó de orgullo al ver cómo su hermano se encontraba a sus anchas en la gran ciudad
Entrando por calles sin nombre para salir por callejones sin salida.
Y cómo ante un numeroso público se lucía con Salvador Dalí
Y arrojaba todavía más luz sobre un variopinto Najmánides.
Creyó que Gaudí era un queso hasta que su hermano pequeño la llevó
A la Pedrera y le enseñó los bastiones del modernismo.
Cuando temió ir sola en metro
Le explicó que no hay nada que temer
Que el mundo es un pañuelo
Que la vida es una broma
Y ella lloró
No por fuera – sino por dentro
No quería que su hermano pequeño la viera llorando
El hermano pequeño cuya presencia le hace de espejo
El hermano pequeño que nunca salía en la foto
Pero que siempre definía el marco
El hermano pequeño que aprendió a correr antes que a andar
El hermano pequeño que sabía muy bien los golpes que ella había recibido
Y los que había devuelto.

Hermana mía,
El libro de familia ese no fue más que una excusa para enseñarte
El reino –
No hay monte que no pueda mover la fuerza del pensamiento.


Santa María del Mar

Un niño juega en un charco en el barrio de El Borne
a un paso de Santa María del Mar
no parece preocupado por autorrealizarse
ni por el “qué seré de mayor”
esas son preguntas de adultos
un niño juega con agua
pateando con el pie los terrones de barro
pisotea y disfruta
y yo también
los padres le insisten en que lo deje
porque temen que los amonesten
así es como los niños dejan de jugar y empiezan a disparar
balas de verdad,
Jesús caminó sobre las aguas del mar
como cualquier niño al andar.


Máquina de chocolate

Qué emoción cuando la máquina expulsó una chocolatina a petición mía en una bandeja de plástico traslúcido.
Me encontré en el aeropuerto bañado en lágrimas de emoción
el guarda de seguridad me tendió un pañuelo
mi padre, de cuya simiente vengo, jamás me trajo ni siquiera un caramelo.
Y resulta que una máquina desconocida, sin alma, sin religión y sin vínculo de sangre conmigo
me endulza las horas en este mundo
por un solo euro, uno.


Las once estrellas

Nos besamos en mi balcón de Gracia,
Me preguntas “¿adónde miras?”
“No miro, escribo un poema”, respondo.
“¿Sobre qué?”
“Sobre nosotros”
Lenguas que se buscan
Fluidos que hacen el amor en un edificio que lleva cien años en pie
En una vida que no es más que una gran distracción
Durante un instante de estrellas y fiesta
Estuvimos juntos.

Refael Azran leyendo su poesía en Casa Adret, Barcelona.


Refael Azran, polímata, actor y poeta que reside en Barcelona, ha dado a conocer su obra en las más variadas plataformas culturales como, por ejemplo, el periódico Ha-Aretz, la Biblioteca Hebrea de Berlín y el Festival del Libro judío de Barcelona “Sefer”. Azran es, según la estudiosa y traductora Ana Bejarano, “el primer poeta hebreo en España desde la expulsión de los judíos”. A su manera, pues, mantiene un dialogo poético con la Edad de Oro de la poesía hebrea medieval representada por Yehuda Ha-Leví, uno de sus máximos exponentes.

Ana Mª Bejarano (Salamanca, 1959) es Doctora en Filología Semítica (Hebreo y Arameo) por la Universidad de Barcelona y Profesora Titular del Departamento de Filología Clásica, Románica y Semítica de esa misma universidad desde el año 1990 hasta la actualidad.
Sus líneas de docencia y de investigación son: lengua hebrea, literatura hebrea medieval y contemporánea, traducción literaria e epigrafia y paleografia hebreas.
Ha publicado más de cincuenta traduccions del hebreo al español de obras literarias de autores del renombre de Raquel “la poetisa”, Abraham B. Yehoshua, David Grossman, Etgar Keret, Tseruyá Shalev, Sayed Kashua y Nir Baram, entre otros muchos.
Es Premio Nacional a la Mejor Traducción 2016 por la traducción de la novela Gran Cabaret del escritor israelí David Grossman.
Su principal campo de investigación en la actualidad gira en torno a la construcción de identidades literarias, género y creación artística en los márgenes de la arabidad.

Un pensamiento en “Poemas de Refael Azran

  1. Miguel Ángel
    15 mayo, 2020 a las 12:06

    Conozco a Rafael.
    Como persona es un diez.
    Gracias por compartir tu talento .
    Un abrazo

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