Piedras que hablan y puertas que se abren


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Tomad asiento, os invito a dar un paseo en el espacio que es asimismo un viaje en el tiempo. Más de cinco siglos después de la expulsión de los judíos de España, supone un privilegio pasear por el laberíntico call de Girona y sentir el rumor de otra época que viene sigilosamente a nuestro encuentro. Cerrar los ojos e imaginar el ajetreo de sus calles, el ir y venir de su gente, peleteros, tejedores, médicos y mercaderes, que llevaron el nombre de Girona por todo el reino. Os propongo pues un viaje íntimo de la mano de un médico ejemplar del siglo XV, Astruc Abraham des Portal, miembro de una de las familias más influyentes de la judería, vinculada a más de cinco generaciones dedicadas a la medicina.

Piedras que hablan y puertas selladas que se abren, esto es lo que inspira el barrio judío de Girona. No es una sensación que nace de la lectura o de un sueño lejano, en realidad brota de la misma piedra, de la calle de la Força o del callejón Hernández -hoy tapiado y sólo visible desde el Museo de Historia de los Judíos -. Y es hoy, tras siglos de espera, cuando una de esas puertas, la de Astruc Abraham des Portal, aquella misma que él franqueara un día cualquiera del verano de 1492, se abre de nuevo. De hecho fue la primavera pasada, cuando durante las obras que se llevaron a cabo en los lavabos del Museo se descubre una puerta adovelada fechada entre el s. XIII y comienzos del siglo XIV, la puerta de Astruc Abraham. Tras la primera prospección arqueológica se certifica que la casa había sufrido un grave incendio a finales del s.XIV, fecha que coincide con el asalto al call en el verano de 1391, lo que refrenda la magnitud de aquella razia devastadora. Astruc Abraham no sufrió en carne propia aquel asalto, fueron sus abuelos quienes lo vivieron, en realidad, Astruc forma parte de una generación ya debilitada, sabedora de que los años dorados de la convivencia quedaban atrás.

Mezuzah en la calle de la Força.

Mezuzah en la calle de la Força, Girona.

Astruc, en un acto de normalidad, contrajo matrimonio con Na Bonadona, judía como él de Girona, y con ella formará una familia. Su casa, que lindaba con el patio de la sinagoga, se abría al mundo desde el callejón Hernández, por entonces rebosante de vida. Astruc en un contexto de extrema dificultad y con un call maltrecho intenta sobreponerse ejerciendo la medicina. Los primeros años, y a pesar de las escaseces, el prestigio de su familia lo salva, conservando buenos clientes. Sin embargo su entusiasmo se apagará, el 31 de marzo de 1492, lsabel y Fernando, reyes de España, firman el acta de expulsión de los judíos. Cuatro meses después, en el mes de julio, los representantes de la judería de Girona se ven obligados a vender dos de las sinagogas – una de ellas ya en ruinas – a particulares cristianos. Astruc hace lo propio y vende su casa por 60 libras. A finales de verano se llevará consigo su mundo, su familia, sus libros, hacia un exilio sin retorno, o tal vez no, hoy pienso, observando las lombardas del callejón Hernández, que tal vez su mundo, el mundo de Astruc siga perviviendo en la calles de Girona.

Pasear por el call exige un compromiso con aquel mundo, a medida que te adentras en los entresijos del barrio crece en ti la sensación de encontrarte en un espacio tremendamente íntimo, el encuentro con una mezuzah en la calle de la Força hace el resto, piedras que hablan y puertas que se abren. La Girona de Astruc Abraham des Portal te espera.

2 pensamientos en “Piedras que hablan y puertas que se abren

  1. 1410
    20 mayo, 2016 a las 23:04

    Espanya el 1492 no existia.

    1. 21 mayo, 2016 a las 16:02

      Efectivamente….. bien observado, es un hecho indiscutible que no existía, pero a veces se simplifica erroneamente para referiste a los diferentes reinos de la península Ibérica bajo el reinado de los reyes Católicos.

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