Muskeljudentum, el músculo como emancipador (Parte IV)


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Asfixiados por un galopante antisemitismo y ávidos de aventura, la propuesta de un tour por EE.UU se recibe como un soplo de aire fresco en el seno de una plantilla exhausta. A principios de abril, tras una campaña mediocre en la que el campeón ocupa un triste séptimo lugar entre trece equipos, el Hakoah Sport Club pone rumbo a los Estados Unidos. Miles de seguidores se concentran en la estación de tren para despedir a los suyos. El 7 de abril el boletín de la Jewish Telegraphic Agency se hace eco de la partida:

«Eighteen members of the Hakoah soccer team left for America under the leadership of Dr. Felix. The team left following a victory over another team here in a final match.Thousands of people gathered at the station to bid the Hakoah soccer players farewell. Representatives of many Viennese sport clubs were present.»

Manhattan desde el aire, mayo de 1926.

Manhattan desde el aire, mayo de 1926.

La expectación en tierras americanas es máxima, los medios presentan a los recién llegados como auténticos héroes. El 19 de abril son recibidos por un comité de bienvenida encabezado por el congresista judío Emanuel Celler. Los organizadores, Nat Agar, Abe Tuvim, Nathan Strauss y el propietario de los New York Giants, Maurice Vandeweghe, no escatiman en gastos para promocionar la gira:

Cartel promocional del Hakaoh Vienna.

Cartel promocional del Hakaoh Vienna para su gira amrericana.

Al día siguiente en Hawthorne Field,  uno de los primeros estadios construidos para la práctica del fútbol en suelo americano, se celebra el primer partido de la gira. El rival es el Brooklyn Wanderers. El Hakoah se impone 3 a 1 con goles de Neufeld y Wortmann (2), el gol del honor para los de Brooklyn lo anota Gruenfeld.

Una semana más tarde el Jewish Daily Bulletin dedica una página entera a las andanzas del Hakoah:

Artículo aparecido el 27 de abril de 1926 en el Jewish Daily Bulletin.

Artículo aparecido el 27 de abril de 1926 en el Jewish Daily Bulletin.

La tarde del 1 de mayo, en el Polo Grounds, una de las catedrales del béisbol situada en el concurrido barrio de Upper Manhattan, tiene lugar el partido más multitudinario de la gira. Asisten 46.000 personas, lo que establece un récord de asistencia que perdurará cincuenta años (no será hasta la irrupción del Cosmos de Pelé cuando se pongo fin a la marca). El Hakoah se enfrenta a un equipo formado para la ocasión, el New York Stars, integrado por jugadores de los New York Giants y los Flooring de Indiana. Ésta será la única derrota de la gira, los estadounidenses se impondrán por un contundente 3-0 con goles de Brown, Carlson y Duggan. Sin embargo las reseñas de la época hablan de las maestría en los pases de los visitantes, convirtiendo la circulación del balón en una “sinfonía perfecta”, señalan, sin embargo, la escasa agresividad de sus jugadores. Los tres goles locales son el resultado de pérdidas de balón en posiciones defensivas, errores que en otras circunstancias no se hubieran producido.

Polo Grounds Stadium.

Polo Grounds Stadium.

La gira se alargará hasta finales de mayo pasando por Philadelphia, New Jersey, Providence y Nueva York en varias ocasiones. La afluencia de público supera todas las expectativas. El fútbol, o soccer como lo llamarán los americanos, comienza a ganar puestos a los otros deportes. El espectáculo desplegado por los chicos del Hakoah tiene la culpa.

Tras doce partidos y más de un mes de idas y venidas por suelo americana la gira llega a su fin. La iniciativa ha supuesto un éxito sin precedentes. El 1 de junio se celebra una gran fiesta de despedida, así lo recoge el JTA:

The Jewish Daily Bulletin a 31 de mayo de 1926.

The Jewish Daily Bulletin a 31 de mayo de 1926.

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The Jewish Daily Bulletin a 31 de mayo de 1926.

Al día siguiente la comitiva zarpará destino a Europa dejando una huella imborrable en la hinchada americana. Días después comienzan a surgir rumores sobre la posible contratación de varios de sus jugadores por parte de los clubes estadounidenses. A través de las páginas del “Evening World” se anuncia el fichaje de dos de las estrellas del Hakoah, Haeusler y Guttmann, para jugar la próxima campaña en la Liga Americana en las filas de los New York Giants. Finalmente la noticia acaba siendo confirmada por el gerente del equipo americano, Hugh McGee. Por su parte, el Brooklyn Wanderers hace lo propio y se refuerza con cuatro jugadores del equipo vienés: Neufeld, Eisenhoffer, Schoenfeld y Drucker. Hay un quinto hombre cuya contratación se cerrará más tarde, se trata de Schwarz. Lo confirma Nathan Agar, organizador de la gira y propietario de los Brookiyn Wanderers.

Un factor importante en la decisión de permanecer en suelo americano había sido el creciente antisemitismo que se vivía en Europa, algo que por otra parte no ocurría en los EE.UU. Además el Hakoah había recibido una gran acogida en aquella primera gira, incluyendo aforos de 46.000, 30.000 y 25.000 personas, sin olvidar que cobrarían en dólares, una moneda en auge. Al año siguiente el Hakoah Vienna tendrá la oportunidad de repetir de nuevo la gira, en esta ocasión serán 13 partidos de este a oeste de los Estados Unidos y serán cuatro los jugadores que optarán por quedarse en lugar de regresar a Europa.

Wiener Landesarchiv zeigt Leben von Béla Guttmann

Los expatriados del Hakoah formando con los New York Giants.

Mientras la gira americana desmenuzaba al Hakoah Vienna se estaban construyendo las bases de la práctica del fútbol en EE.UU. En palabras de su presidente, Ignaz Körner:

“The tour of the Hakoah team in the United States has done much to make soccer popular. I say this on the authority of many leading sportsmen and on the strength of the opinion of the American press. Newspapers all over the country have emphasized our achievements in popularizing this game. In this respect our tour has been a great success.»

Sin embargo, tras unos años que auguraban posibles éxitos futuros, el boom del soccer fue desinflándose poco a poco para, al poco tiempo, convertirse en un deporte minoritario. Por su parte, mientras eso sucedía, el Hakoah iría perdiendo fuelle, dando paso al protagonismo de otras secciones del club. Durante la década de 1930 los triunfos más emblemáticos vinieron de la mano de sus mujeres nadadoras que dominaron las competiciones nacionales en Austria. Sesenta y cinco años más tarde, el cineasta Yaron Zilberman, reunió a los miembros del equipo en la antigua piscina en Viena. Con ellas emprendió un viaje que evocaba recuerdos de la juventud e incidía en el fortalecimiento de lazos de por vida. El resultado fue un documental épico y emocionante que Yaron tituló Watermarks:

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