Muskeljudentum, el músculo como emancipador (Parte III)


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El año 1925 fue el de la consagración definitiva del Hakoah Sport Club. Ante la incredulidad austriaca el equipo integrado exclusivamente por jugadores judíos alcanza la gloria en un contexto de creciente animadversión. Tras una liga muy disputada el Hakoah llega a la última jornada empatado a puntos con el segundo clasificado, el Sport Vienna Amateure. Ha costado mucho llegar hasta aquí. La campaña ha sido especialmente violenta, repleta de episodios oscuros y enfrentamientos en las gradas. Los aficionados del Hakoah, hartos de amenazas y agresiones, acaban reclutando un servicio de seguridad entre sus seguidores radicales. Nickolaus Hirschl, un joven y prometedor luchador de wrestling, se convierte en su líder (años más tarde, en los JJ.OO de Los Ángeles, ganaría la medalla de bronce en la categoría de lucha greco-romana).

Los héroes de 1925, plantilla del Hakoah.

Los héroes de 1925, plantilla del Hakoah.

El 6 de junio de 1925 se juega el partido decisivo que dirimirá el vencedor del Campeonato de Austria. El Hakoah se enfrenta al Wiener SportKlub, campeón tres años antes. Aunque lo que en realidad se disputa en el Prater vienense es algo más que un simple campeonato, está en juego el orgullo de un pueblo, los jugadores y los aficionados lo saben, el país entero lo sabe. Al inicio de temporada nadie creía en las posibilidades del equipo judío. Sin embargo, con el paso de las jornadas, el miedo se había ido adueñando de los grandes clubes austriacos. El Rapid, el Amateure o el propio Wiener se muestran impotentes ante el dominio blanquiazul. La liga se ha ido convirtiendo en un “todos contra uno”. El Wiener, después de una campaña muy irregular, ocupa puestos de descenso a pesar de que dispone de jugadores con experiencia y talento. El partido se presenta ante la siempre atareada sociedad vienesa como una cita ineludible, nadie puede faltar. Cerca de 25.000 espectadores asisten al encuentro.

Aficionados del Hakoah presenciando un partido.

Aficionados del Hakoah presenciando un partido.

Tras unos primeros compases dominados por el nerviosismo, Jacob Wagner aprovecha un despiste de la zaga rival para situar el 1-0 a favor del Hakoah. Minutos después hará lo propio el internacional Moritz Häusler poniendo dos tantos por delante al equipo judío. En lugar de venirse a abajo los jugadores del Wiener toman las riendas del encuentro y se lanzan al ataque. Otto Höss, delantero de instinto, marca dos goles en apenas 20 minutos.

Plantilla del Weiner Sportklub, 1925.

Plantilla del Weiner Sportklub de visita en Barcelona, 1927.

En el intento fallido de atajar el segundo gol, el guardameta del Hakoah, el húngaro Sandor Fabian, se disloca el hombro. Obligado por las circunstancias y ante la imposibilidad de efectuar más cambios, abandona el arco y ocupa un puesto en la delantera. A falta de un minuto para la conclusión, József Eisenhoffer, libre de marca, dispara a la desesperada desde la medular del campo rival, el balón dibuja una trayectoria extraña, impredecible. A un metro de la portería Sander Fabian alarga su pierna interminable logrando rozar el esférico con la punta de la bota. Repentinamente el balón cambia de dirección y acaba colándose en la portería rival. Ante el estupor austriaco, el 3-2 sube al marcador. El éxtasis inunda las gradas. El Hakoah se proclama campeón de liga.

El escritor judío-vienés Friederich Torberg, más conocido como Friederich Kantor, vive a pie de campo los últimos compases del partido. Años después lo recordará con nostalgia:

«(…) Y entonces lo improbable sucedió. El portero Fabian, con el brazo en cabestrillo, regresó al campo y ocupó el puesto de delantero, desierto desde hacía algunos minutos. Y de repente, como por arte de magia, el balón le llegó a los pies para tan sólo tener que desviarlo y hacer el tercer gol. Fue la sensación más increíble que jamás haya sentido. Toda la tensión acumulada durante un año – siglos tal vez- se transformó en júbilo incontrolado. El público enloquecido corría de un lado a otro, en parte del entusiasmo y por otra parte por la ira acumulada (…)»

El gol del guardameta Fabian supuso la primera y única victoria del Hakoah en el campeonato de Liga Austriaco. Al año siguiente un gira por EE. UU lo cambiaría todo.

Continuará…

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