Muskeljudentum, el músculo como emancipador (Parte II)


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Tras ganarse la admiración de todo el continente el Hakoah Sport Club se irá convirtiendo en un referente para el movimiento deportivo judío en el ámbito internacional. Mientras esa tendencia se va extendiendo, Béla Guttmann, designado capitán del equipo desde la campaña anterior, comienza el año con la vista fija en los Juegos Olímpicos de verano que iban a disputarse en Paris. La delegación húngara, como la austriaca, cuenta con un una nutrida representación judía. El equipo de fútbol magiar es una clara muestra de esta nueva y excitante realidad. De los 22 convocados 6 son judíos: József Braun, József Eisenhoffer, Dezso Grósz, el propio Béla Guttmann, Ferenc Hirzer y Arpad Weisz. Además, cuatro de ellos serán considerados titulares indiscutibles: Braun, Eisenhhoffer, Hirzer y Guttmann.

Selección Húngara que asistió a los Juegos Olímpicos de Paris en 1924.

Selección Húngara que asistió a los Juegos Olímpicos de Paris en 1924.

Esta numerosa representación supondrá un grave inconveniente para el gobierno nacionalista de Horthy que acabará por magiarizar los nombres de los participantes judíos. Mendel fue registrado como Mandi; Gross como Nagy; Blum como Virag; Guttmann como Gardos; Braun como Barma; y Weiss como Vertes. El 3 de enero de 1924, meses antes de que dieran comienzo los Juegos, aparece una nota en el boletín del JTA que denuncia esta situación:

“Six Jewish football players are among the eleven football champions chosen to represent Hungary at the Olympic games, which are to be held in Paris.

These Jewish football players presented a problem to the Arrangements Committee of the Hungarian sports association, who found it undesirable that Hungary should be represented at the international meet by six Jews. The committee, however, found it equally undesirable to eliminate from its representatives, six of Hungary’s best players. A compromise was achieved by the registration of the Jewish foot ball players under Hungarian names. Mendel was registered as Mandi; Gross as Nagy; Blum as Virag; Guttmann as Gardos; Braun as Barma; and Weiss as Vertes.

It will be recalled in this connection that according to an ordinance now in force in Hungary, Jews are forbidden to Magyarize their names.”

Hasta mediados del mes de mayo, fecha en la que se inicia el torneo de fútbol, la relación entre el gobierno húngaro y los participantes judíos ha sido por lo menos distante. La obsesión por la magiarización desconcierta a los atletas hebreos que muchas veces se ven obligados a cambiar de identidad frente a la prensa, escondiendo su verdadera condición.

Cartel de los JJ OO de Paris, 1924.

Cartel de los JJ OO de Paris, 1924.

El 18 de mayo, y pesar de la crispación reinante, la selección húngara llega a la capital francesa convencida de sus capacidades. Sus últimas actuaciones les han colmado de optimismo. La prensa extranjera las presenta como una de las selecciones favoritas, son extrañas las dudas y proliferan los alagados por su juego dinámico y la determinación de sus delanteros. Los artículos hablan de la picardía y astucia de sus jugadores, que combinan «fuerza y creatividad a partes iguales». Por encima de todos destacan Hirzer y Guttmann.

El 26 de mayo a las 17:00 en el Stade Bergeyre, y ante cerca de 4.000 personas, se enfrentan a la selección polaca comandada por el famoso estratega Adam Obrubánski. El equipo eslavo también cuenta en sus filas con dos representantes judíos: el defensa goleador Lubwik Gintel y el habilidoso Leon Sperling, ambos jugadores destacados del KS Cracovia. Tras una primera parte reñida que acaba con un solitario de gol de Eisenhoffer, en la segunda, el equipo húngaro pasa por encima de los polacos dejando el marcador en un ilusionante 5-0.

Selección polaca, JJ OO Paris 1924.

Selección polaca, JJ OO Paris 1924.

A pesar de la aplastante victoria hay algo que incomoda severamente a los húngaros. Horthy ha dispuesto que el equipo deberá ir acompañado por una comitiva integrada por militares y gente de su confianza. Temen que los judíos ondeen la bandera del sionismo por encima de la húngara. El recelo es mutuo. El hotel donde se hospeda la delegación no tarda en convertirse en una cárcel de extrema vigilancia donde predomina la conspiración y la desconfianza entre equipo y representantes del gobierno. Guttmann, erigido como capitán, exige a los oficiales un mejor trato a los jugadores y la erradicación definitiva de las conductas antisemitas que se habían tornado en costumbre. Sin respuesta, el motín no se hace esperar. Una noche, Guttmann, acompañado de varios de sus compañeros, recorre los pasillos del hotel colocando cadáveres de roedores en cada una de las puertas de los aposentos de los oficiales. A la mañana siguiente varios militares intentarán poner fin a la expedición, arrestando a los jugadores díscolos y enviándolos de vuelta a Hungria, sin embargo, Jules de Musza, presidente del comité olímpico húngaro y portavoz del propio Horthy, aplazará las represalias hasta la conclusión del torneo, persuadido por una más que probable medalla de oro.

Tras varias jornadas ininterrumpidas de amenazas e insultos, la tarde del 29 de mayo, la selección húngara, envuelta en un ambiente enrarecido, se enfrenta en segunda ronda a la representante africana, la selección de Egipto. En el Stade de France, ante 8.000 personas y bajo la tutela del colegiado español Luis Collina, Hungría pondrá en juego algo más que un partido de fútbol.

El equipo egipcio desfila durante la fiesta de apertura en el estadio olímpico Yves-du-Manoir

El equipo egipcio desfila durante la fiesta de apertura en el estadio olímpico Yves-du-Manoir.

Egipto, una auténtica desconocida en el ámbito internacional, percibe desde el minuto 1 que algo extraño le ocurre a su rival, pareciera como si no quisieran disputar ni un balón, como si la victoria fuera un estorbo, un mal que evitar. Los húngaros no luchan, boicotean sus propias jugadas, el público no tarda en darse cuenta y los jugadores comienzan a sufrir el escarnio de su ira. En el minuto 4 después de un error clamoroso del defensa Braun el delantero Ibrahim Yakan marca el primer gol para los egipcios. Inmediatamente los jugadores judíos dibujan una sonrisa cómplice en sus rostros. En las gradas, engalanados con sus trajes militares, los oficiales húngaros temen lo peor.  Luego vendrían otros dos goles egipcios, dejando el marcador en un definitivo 3-0. La venganza contra el régimen de Horthy estaba servida.

 

Continuará…

 

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