Los comienzos de la Comunidad Israelita de Barcelona, parte VIII.


Por

A 3 de noviembre de 1920 la Comunidad cuenta con 50 asociados, de los cuales 12 son miembros fundadores. La mayoría de ellos apenas puede pagar su cuota de asociado, algunos incluso se han visto obligados a abandonar España tras finalizar la guerra. El panorama es desalentador. Los gastos de la Comunidad recaen en unos pocos, y los Metzger están a la cabeza.

Afortunadamente la década de los 20 será una época propicia para los negocios de la familia Metzger. El 30 de abril de 1922, en la revista quincenal La Construcción Moderna aparace una nota que anuncia la fundación de la sociedad “Casa Metzger”, dedicada especialmente a la innovación tecnológica (crematorios, ingeniería, maquinaria industrial, etc):

“La Casa Metzger , S. A. , Barcelona-Madrid.—Con fecha 23 del pasado marzo, en acta firmada ante el notario D. Guillermo A. Tell y Lafont, de Barcelona, ha quedado constituida la Casa Melzger, S. A., con un capital de tres millones de pesetas en acciones enteramente liberadas. El objeto de la Sociedad es la continuación y ampliación de los negocios de la razón social Edmundo y José Metzger, fundada en 1905.”

Durante la segunda mitad de la década de los años 20 el negocio de los Metzger crece exponencialmente. En 1925 la demanda se dispara. Cuatro años má tarde, en el 1929, Edmundo deja la presidencia de la CIB, ocupando su puesto el señor Montel. Ese mismo año, el Ayuntamiento de Barcelona, gracias a las gestiones de Enrique Talarewitz, concede a la comunidad un espacio para enterrar a su muertos en el Cementerio de Les Corts.

En este mismo periodo, en el que se irá consolidando la colonia judía barcelonesa, aumenta también el recelo de las autoridades respecto a la presencia hebrea en la ciudad. Por un lado, la prensa conservadora, como ya había hecho anteriormente durante la Revoliución Rusa, asocia a los residentes judíos con la amenaza revolucionaria, presionando a los gobiernos de turno para que los vigilen, sean o no naturalizados españoles, y a su vez, la prensa próxima al movimiento obrero, alinea a los judíos con los intereses de las clases privilegiadas, señalándolos como el adalid del capitalismo. La situación no podía ser más delicada. La realidad es que, en el seno de la colonia judía de la ciudad, conviven ambas posturas, partidarios y detractores de las posturas revolucionarias.

Tras el estallido de la Guerra Civil, Jose Metzger se convierte en el interlocutor entre el Comité de Milicias y los intereses suizos de la ciudad.

El 31 de julio, el viceconsul de Suiza en Barcelona, A. Gonzenbach, escribe un telegrama urgente al jefe del servicio consular del gobierno suizo, el señor C. T. Stucki:

«Barcelona, 30 de Julio de 1936

Estoy siempre en contacto con la Generalitat de Cataluña. El gobierno me da todas las facilidades. Pero, básicamente, ya no gobierna la Generalitat, sino el “Comité de Milicias Antifascistas». D. José Metzger realiza en nombre de la colonia suiza las negociaciones con dicho comité, donde se ha establecido buenas relaciones. En nombre de la colonia suiza, y para mostrar nuestra buena disposición, hemos cedido las instalaciones de la escuela suiza como hospital provisional. Para proteger a los compatriotas hemos emitido certificados, siempre con mi firma o la del Canciller y el sello del consulado. Para aquellas empresas suizas o empresas en las que los intereses de Suiza estén representados (es decir, cuando las empresas en las que participa capital suizo) disponemos también de certificados. Los últimos certificados se proporcionan a través de la mediación del Sr. Metzger con el sello del Comité Central de Milicias Antifascistas. La situación en general es aquí similar a la forma en que pueden haber estado en el estallido de la revolución en Rusia, pero con la diferencia de que los gobernantes efectivos locales tienen miedo de dañar los intereses extranjeros de todas formas, ya que impiden la intervención extranjera en todas las circunstancias desee.”

El 1 de septiembre José Metzger abandona Barcelona rumbo a Suiza, no volverá hasta concluida la guerra. A finales del mes de marzo de 1939 intenta cruzar la frontera por Irún pero la policía fronteriza le niega el paso. A través de la mediación de la diplomacia suiza, y tras meses de insistencia, conseguirá de nuevo llegar a Barcelona.

Sin embargo pocos días después será detenido y encarcelado. Tras pasar unas noches en la cárcel Modelo, y debido al excesivo confinamiento, le trasladan a la Cárcel Provisional del Pueblo Nuevo. La fiscalía pedirá inmediatamente una orden de expulsión. Al mismo tiempo la diplomacia suiza movilizará sus contactos en Madrid para conseguir su puesta en libertad.

Cárcel Provisional del Pueblo Nuevo, antigua Fábrica del Cañamo.

Miguel García, preso anarquista de la Cárcel Provisional del Pueblo Nuevo, y compañero de José Metzger, describirá años más tarde las condiciones en las que estaban obligados a vivir:

«No podíamos estirarnos y teníamos que sentarnos encogidos. En un espacio de 27 metros por 7, habían metido a 420 personas. Dormíamos en el suelo, apretujados unos contra otros, sin espacio ni para respirar.»

Otro recluso, el comandante republicano y militante del POUM, Ramon Fernández, recuerda:

«Em van portar a la Model on ja no hi cabia ningú més perquè hi havia 14.000 homes i, aleshores, ens van portar a la terrible –també– presó del Poblenou: el Cànem. L’especialitat de la qual eren les pallisses».

El consul suizo de Barcelona comienza hacer las gestiones para conseguir su liberación:

Finalmente, gracias a las presiones de la dilpomacia suiza, Jose Metzger será liberado. No obstante le apremian a abandonar el país. Poco después,y tras la invitación de su amigo Daniel Carasso, hijo de Isaac Carasso, fundador de los yogures Danone, se trasladrá a Nueva York. Daniel le había ofrecido participar en el negocio.

Los Carasso y los Metzger – José y su hijo Juan, de apenas 24 años-  abrirán su fábrica de yogures en el Bronx. Americanizarán el nombre de la compañía que pasará a llamarse Dannon Milk Company.

Camión de reparto de la Dannon Milk Company, 1942.

(…)

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *