Festival de Cinema Jueu: Entrevista a Daniela Rosenfeld


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Fotograma de la película Irradiés

Cada año, montar el festival es una aventura, nos cuenta Daniela Rosenfeld, directora del Festival de Cinema Jueu de Barcelona. Entre los contratiempos, los obstáculos y las anécdotas, lo que el festival permite es acercarnos a realidades del mundo judío que difícilmente se podrían conocer de otra manera. El cine es también un modo de cruzar fronteras y de desmontar los estereotipos. Es muy importante -remarca Daniela- para dar otra visión sobre las diversas realidades del judaísmo.

Hoy, empieza la vigésima segunda edición del festival en la Filmoteca de Catalunya (https://www.filmoteca.cat/web/ca) donde, durante las próximas semanas, se proyectarán once películas bajo el lema de “Supervivencias” (https://fcjbarcelona.org/programa/). A través del festival se podrá ver una muestra de la diversidad que existe dentro del mundo judío.

Daniela, ¿cuál es el mensaje que esperas transmitir con la edición de este año? ¿Nos puedes explicar un poco cuál es el tema de este año?

El mensaje que esperamos transmitir este año es de abertura e irradiación. Con el documental que abre el festival Irradiés (del director camboyano Rithy Panh), queremos transmitir el leitmotiv de las irradiaciones: las que producen los genocidios del siglo veinte, por ejemplo. Este documental toca una temática que nos parece lejana pero que a su vez nos toca muy de cerca. Pensamos que es necesario acercar diferentes historias para poder entender nuestra propia historia.

Las películas y los documentales de este año hablan de personas que se pueden considerar supervivientes. Cada genocidio o cada experiencia tiene su particularidad, pero existe una irradiación que se perpetúa por generaciones. Es algo que va un poco más allá del genocidio en sí. A partir del genocidio, se generan una serie de circunstancias que siguen en los que quedaron, que no desaparecen. Ese, por ejemplo, es el mensaje que transmite la película húngara Akik maradtak. La audiencia ha de pensar en cómo la vida evoluciona, qué es lo que queda, qué es lo que irradia. La vida gana terreno, pero las heridas siguen.

 ¿Qué puede esperar el espectador de las películas de este año?

En primer lugar, descubrir historias poco conocidas. Cada año miramos de darle otro ángulo, otra mirada. Buscamos otra forma de explicar las cosas para que el espectador pueda transformar su manera de ver las cosas.

Este año hay muchos documentales. No hacemos distinción entre el documental y la ficción. Creemos que uno es tan válido como el otro. Dentro del tema ‘supervivencias’ se encuentra también el tema de las lenguas: el ladino y el yiddish, ya que son lenguas diaspóricas judías y también supervivientes.

El documental Bukra fil mish mish es una historia preciosa. Hemos conseguido los dibujos originales y son deliciosos. Los creadores eran de familia rusa y acabaron viviendo en Alejandría. El dibujo animado que crearon se hizo tan famoso como Mickey Mouse; vino a ser el Mickey Mouse de Egipto. Es ahora cuando su obra ha sido reconocida gracias al hijo de uno de los tres hermanos, quien encontró en el sótano de su casa en Francia todas las latas de los dibujos animados en 35mm. Este encuentro es también la historia de una supervivencia. Todas estas diásporas judías son mucho más universales de lo que nos creemos. Cabe preguntarse y reflexionar sobre todas las historias y las películas que habrán desaparecido en los sótanos de las casas.

Este año hacemos una colaboración con Choreoscope – Festival Internacional de Cine de Danza de Barcelona- con un documental maravilloso llamado Euphoria of being. El documental narra la historia de una superviviente de Auschwitz que a los 90 años pisa por primera vez un escenario para bailar. Es increíble ver cómo esta mujer, con la ayuda de una coreógrafa húngara y a sus 90 años, decide aprender a bailar.

Fotograma de la película The euphoria of being

 ¿Tienes alguna sugerencia en particular? ¿Qué criterio sigues a la hora de elegir las películas?

Es imposible sugerir una película por encima de las otras. Todas me resultan muy especiales. Para sacar el programa a veces se llega a ver el doble, el triple o el cuádruple de películas. Las películas que quedan de esa selección suelen ser las mimadas. El criterio que sigo a la hora de elegir es simple, escojo las películas que son buenas. Aquellas que transmiten un mensaje, un cierto punto de innovación, y que presentan las cosas de una manera nueva, original.

 ¿Qué dificultades te has encontrado durante todos estos años? y ¿cómo ves el festival de aquí a unos años?

Es interesante destacar que cada vez es más difícil conseguir películas que no llegan al circuito comercial. La temática está interesando cada vez más. Me pasa ultímateme muy a menudo de ver una película interesante que luego se va a estrenar comercialmente. Antes esto no pasaba.

Es muy difícil predecir qué será del festival de aquí a unos años. Yo me lo planteo año por año. Me gustaría que el festival pudiera crecer, que se pudiera hacer un festival de cultura judía en Barcelona que tocara más aspectos, que fuera más transversal. Pienso que debemos globalizarnos intelectualmente para así poder transmitir mejor las ideas y los valores.

Fotograma de la película Les set caixes

¿Cómo te iniciaste en el mundo del cine? ¿Qué recuerdos guardas de estos años en el festival?

La primera película que vi y la que me impresionó más profundamente fue Le Ballon Rouge. Me llevó mi madre al cine, tendría yo unos seis o siete años. Salí pensando, “¡Esto es genial!” Me pareció maravillosa. De pequeña era muy de cine, de quedarme a ver la sesión doble. Con los años fui ampliando el espectro de películas, pero debo confesar que soy una gran fan de Scorsese. En mi vida no olvidaré el impacto que me produjo la escena de apertura de La edad de la inocencia. Es impresionante. Lo que me enganchó del cine por encima de todo fue la imagen. Como fotógrafa de profesión, la imagen es con lo primero que me quedo.

Los mejores recuerdos, lo que más me gusta de este festival, como de todos los festivales, es tener la posibilidad de invitar a los directores. Es uno de los valores añadidos que tienen los festivales y que además nos ha regalado muy buenos momentos. Tener al director en la sala te permite profundizar en la película, hacer debates, y descubrir detalles que iluminan un aspecto concreto de la película. Este año lamentablemente muchos de los directores lo harán online. Con la pandemia es complicado.

Para terminar, ¿por qué ves el festival del cine judío como un evento necesario para la sociedad barcelonesa?

El festival es necesario sobre todo por una cuestión contemporánea, para tener una visión diferente del mundo judío, pero también de lo no judío. No todos los directores de las películas son judíos. Es muy interesante ver cómo los directores no judíos tratan, por ejemplo, temas como el holocausto y cómo lo interrelacionan con su propia historia; en el fondo se trata de esto. La historia de los judíos es también la historia de Europa.

Esto es posible gracias a la colaboración de todos estos directores, pero también de la Filmoteca de Catalunya. Gracias a poder proyectar las películas en la Filmoteca, las mismas llegan a un público muy diverso. Poder colaborar con la Filmoteca ha sido y es una experiencia maravillosa. Además, yo soy muy partidaria de la experiencia de la sala de cine porque tiene la característica de generar una emoción y un sentimiento que es compartido. Compartes una experiencia con los que están en la sala. Es una experiencia envolvente por el sonido y porque por toda la duración de la película, tú estás allí y no puedes poner pausa. Soy una gran defensora de las salas de cine, igual porque me crié en ellas.

Fotograma de la película Sigmund Freud, un juif sans dieu


Daniela Rosenfeld ha estudiado filosofía y letras en la UAB, Diseño gráfico en Eina (Barcelona) y Fotografía en IDEP (Barcelona). Se incorpora al equipo del Festival de Cinema Jueu en 2003 y es coordinadora y programadora del Festival desde el 2007.

Golda van der Meer está cursando un doctorado en el programa de Estudios Lingüísticos, Literarios y Culturales en la Universidad de Barcelona. Su proyecto de investigación se centra en el desarrollo de la poesía modernista yiddish en relación con la experiencia del exilio durante el período de entreguerras. También forma parte del equipo editorial de la revista Mozaika.

 

 

 

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