Cinegoga: Mujeres en el cine israelí


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Si de cine israelí se sabe poco o nada -las series de Netflix no cuentan-, conocer a sus realizadoras por su nombre es casi imposible cuando hablamos de películas que no llegan al circuito comercial o apenas son elegidas para alguna muestra o festival.

Por eso quiero dedicar esta sesión de Cinegoga a seis mujeres sin las cuales creo que no se podría entender ni conocer el cine israelí.

Hoy en día en el mundo, la mayoría de los largometrajes de ficción están dirigidos por hombres. Las películas realizadas por mujeres solo representan un 5-10% del total de películas que llegan a la pantalla. Este es un hecho en el cine mundial, e Israel no es ajeno a estas estadísticas. Lo curioso es saber que el número de mujeres que estudian cine, ya sea en universidades, escuelas de cine o en bachilleratos, doblan o hasta triplican el número de hombres, por no agregar que desde los años 70 no paran de surgir instituciones, fondos, muestras y festivales cuyos objetivos son el de apoyar el cine hecho por mujeres. 

Sin embargo, a la hora de la verdad, en el mundo real esto no se refleja como tal. Puede ser por falta de confianza en asignar una producción cinematográfica a una mujer, o por la poca conciliación con el hecho de ser madres o tener otros familiares a cargo, o quizá por el entorno laboral muy poco favorable para muchas de ellas, o puede, incluso, parecer que una buena historia sea solo la contada desde el punto de vista de un hombre. Por ello la función de películas hechas por mujeres es la de ofrecer una imagen no-sexista y no-estereotipada, propia de las películas hechas por hombres, y poder llevar a la pantalla protagonistas e historias desde otro punto de vista, diferente, y más personal. Traer a ellas mismas a la gran pantalla. En Israel, el porcentaje de películas dirigidas por mujeres es de un 10%. Aun así, hay que tomar en cuenta que desde la que es considerada la primera película israelí, Oded HaNoded, de 1932, hasta 1969, no hay ninguna película israelí filmada por una mujer. Además, después de esa primera película realizada por Elida Gera en 1969 (Lifne majar) habría que esperar una década para que Barbara Noble filme Al tishalí im ani ohev [Worlds apart, en la versión inglesa]. Y aún así no hay un quehacer frecuente, sino más bien lo contrario, así hay años en los cuales no hay ninguna película dirigida por una mujer, como el 1984 o el 2000, y otros donde más de la mitad sí lo son, el año 2014. Espero que tanto en el cine israelí como en el cine mundial las mujeres se puedan reflejar en las pantallas de una forma más auténtica y se dé más luz y voz a los diferentes conflictos sociales y religiosos, a la diversidad étnica, a las diferentes clases socioeconómicas. Hasta que eso suceda, conozcamos un poco más algunas mujeres que formaron parte de, hicieron y hacen cine israelí.  

Helga Keller z”l (1921-2013) 

Montadora de cine y profesora. Nacida en Berlín, emigró a los 18 años a Inglaterra donde, después de estudiar Artes Gráficas, se dedicó al Montaje Cinematográfico. Se ocupó del montaje de películas para Laurence Olivier (Hamlet y Ricardo III) y Otto Preminger. En 1958 hizo aliá con la intención de ayudar el desarrollo de la industria local. En sus primeros años dirigió cortos documentales para la Agencia Judía y también continuó trabajando como montadora, por ejemplo, para la película Hem hayu asarah [They Were Ten] en 1960. En los años 70 empezó a dedicarse a la enseñanza tanto en la Universidad de Tel Aviv en el departamento de Cine como en el de Educación. En 1975 escribió y editó la primera antología sobre cine en hebreo, reuniendo artículos y entrevistas de grandes directores, como Bergman y Fellini, y ensayos sobre teorías del cine. Gracias a ella se forman profesores para la enseñanza del cine para desempeñarse desde la escuela primaria hasta el Bachillerato. Y así es como a día de hoy se puede terminar el bachillerato en Israel con un corto en mano:

Corto de Helga Keller: Ashdod 1961 en este enlace

Michal Bat Adam (1945)

Estudió música y arte dramático en la Escuela Ben Tzvi. Comenzó en los 70 como actriz, de la mano de su marido, el director Moshe Mizrahi. Participó en muchas de sus películas, incluyendo Madame Rosa, que en 1977 le valió un Oscar como mejor película extranjera, representando a Francia. En los años 80 siguió actuando tanto en el cine como en el teatro y también comenzó a dirigir largometrajes como El amante, basado en la novela de A. B. Yeoshua, y así también Elef neshotav shel Naftali Siman-Tov de 1989. Durante los 90 dejó de actuar y siguió dirigiendo películas y una serie de televisión. Por ello, al preguntarle por lo que había hecho en su trayectoria cinematográfica, en una entrevista en Haaretz, comentó “…doce películas y media” (8 de marzo de 2021). No cabe duda de que tuvo que abrirse paso en un mundo de hombres y realizar películas con presupuestos ínfimos. Asimismo, en muchas de sus producciones, además de ser la directora, tuvo que hacer de guionista, maquiladora y hasta responsable de los props. A pesar de no contar con grandes presupuestos, supo sacarse de la manga películas de calidad, muy especiales, originales con un tono personal muy marcado. Los reconocimientos y los premios solo le van llegando en estos últimos años como en el marco del Festival de Cine de Mujeres de Rehovot de 2013, donde se le otorgó el Premio a toda su carrera. El Festival fue uno de los primeros así en reconocer sus méritos, y cabe destacar que en este Festival se pudo ver la versión íntegra de su primera película Regaim – Moments de 1979, que había sido presentada al Festival de Cannes en la sección Un certain regard y que nunca se había proyectado en Israel en su totalidad.

Premio Israel de Cinematografía Israel 2021 por ser creadora y pionera en el cine israelí durante cinco décadas. El premio le será otorgado en vísperas de Iom Haatzmaut [el día de la independencia de Israel]. 

En el 2019 le fue otorgado el Premio Ophir por toda su carrera. 

He aquí un fragmento de la entrega de Premios Ophir. Desde el minuto 3,45 se puede ver un compendio de sus trabajos:

Michal Aviad (1955)

Directora, guionista, productora y profesora titular de Cine en la Universidad de Tel Aviv.

A finales de los 70 estudió literatura y filosofía en la Universidad de Tel Aviv y a principios de los 80 realizó un Máster en Cine en la Universidad de San Francisco. En 1987 filmó su primera película en Estados Unidos, llamada Acting Our Age. Según la web Filmaffinity, se trata del primer documental en Estados Unidos que se ocupa del envejecimiento desde el punto de vista de las mujeres. Con este trabajo consiguió estar nominada en el Festival de Sundance y ganar premios internacionales. 

Desde 1991 comenzó a enseñar en la Universidad de Cine y Televisión de Tel Aviv. En 1992 realizó su segundo documental The Women Next Door, que se ocupa de las mujeres como conquistadoras y conquistadas en el conflicto palestino-israelí durante la primera intifada. Este documental ha participado en festivales muy importantes como los de Berlín, Munich, Chicago y Input 93, entre otros, y también fue transmitido de costa a costa en la PBS (televisión pública estadounidense), pero nunca en Israel.

Michal Aviad es realizadora de documentales y su foco está en la mujer. Así se manifiesta en su obra: Ever Shot Anyone? (1995), Jenny and Jenny (1995), For My Children (2002) y Dimona Twist (2016), entre otros.

Hay dos trabajos que me gustaría señalar: Invisible, del 2011, donde dos actrices, Ronit Elkabetz z”l y Evgenia Dodina, comparten el trauma de haber sido violadas por el mismo violador en serie. Los testimonios reales se entrelazan con sus actuaciones. Ganó el Premio del Jurado en la sección Panorama del Berlinale. Además, participó en más de 30 festivales a nivel global, se proyectó en cines de Francia, Israel y Estados Unidos y recibió muchos premios. Su segunda película de ficción, que se llama Working Woman, de 2018, se centra en el acoso sexual dentro del marco laboral. En esa es notable el tono actoral y su factura documental, que hasta parece carecer de banda sonora para no sugerir nada fuera del encuadre.

The Women Next Door en este enlace (contraseña MICHALAVIAD2016)

Ronit Elkabetz z”l (1964-2016)

Actriz, directora y guionista.

Se la considera una de las más grandes actrices del cine israelí, a pesar de participar en tan solo 18 films. Críticos y cineastas coincidían en alabar y maravillarse por su magnetismo sin igual. Si los premios son un parámetro, ella recibió en vida tres premios Ophir (los paralelos a los Goya o César). 

Nunca estudió arte dramático. Se podría decir que nació para hacerlo.

En 1990 debutó en el cine en la película Hameyuad [The chosen] dirigida por Daniel Wachsman. En 1997 se mudó a París para aprender francés y, así, en 2001 participó en la película Origine Contrôlée que ganó como mejor película en el Festival de Cine de Nueva York. También actuó en la película Hatuna Meuheret [Late Marriage] junto a Lior Ashkenazi. En esa película interpreta a una mujer marroquí divorciada y sus escenas se las considera de las más audaces en el cine israelí. Por su actuación ganó premios en Festivales de Grecia y Argentina. En 2005 actuó y dirigió junto a su hermano Shlomi Elkabetz en To take a wife. Tres años más tarde, repitió con él en la película coral Shiva. Su actuación también será recordada por su trilogía cuya tercera parte, llamada Gett: El divorcio de Viviane Amsalem, fue estrenada en España. En esa cinta del 2014, también escrita y codirigida con su hermano, narra las vicisitudes de una mujer por conseguir el divorcio negado por su marido frente a un tribunal rabínico. Esa película ganó el Premio Ophir a la mejor película y fue seleccionada para representar a Israel en los Globo de Oro.

Entrevista a Ronit Elkabetz para el estreno de Shiva:

Au Revoir Ronit:

Talya Lavie (1978)

Directora y guionista. Empezó a estudiar animación en la Academia de Bellas Artes Betzalel, pero la abandonó para pasar a estudiar cine en la Escuela de Cine y Televisión Sam Spiegel. Egresada con honores, becas y varios premios, incluyendo el Premio del Alcalde de Jerusalén al egresado sobresaliente. En 2005, participó en el Campus de talentos en el marco de la Berlinale. Enseña guión en Sam Spiegel y también lo hizo en Maale, escuela de cine religiosa.

En 2004 filmó un corto basado en su experiencia como camarera, titulado Sliding Flora, que participó en el Festival de Cine de Tribeca. A ese Festival volverá ocho años más tarde con su primer largometraje Zero Motivation. En esa ocasión se llevó el premio a la mejor película y también el Premio Nora Efron a la mejor voz especial. El jurado del Festival encabezado por Robert De Niro remarcó que “la ganadora de este año sigue a jóvenes mujeres que deben encontrar su lugar y establecer su identidad en un mundo prácticamente dominado por hombres y por el machismo. Lo hacen con humor, fuerza y sabiduría. Las mismas cualidades que refleja la directora. Estamos seguros de que esta es la primera expresión de una voz nueva y poderosa”. Cabe destacar que esta película fue la más taquillera del año, y se la considera como la mejor comedia militar que se ha hecho hasta el momento. La reconocida web Indiwire nombró a la película como una de las mejores de 2014, y a su directora como una de los 12 directores sobresalientes.

Como guionista escribe tanto para la televisión (Bubot, Mi natán lejá rishaion, etc) como para el cine: por ejemplo, editó el guión de BetLechem (2013).

En 2021 se estrenó a nivel mundial su segundo largometraje, HoneymoodDevuelve el anillo, en el cual una pareja de recién casados pasan su primera noche de luna de miel juntos, pero no es la noche dulce y apacible que esperaban. Se puede ver en Movistar.

Trailer de Sliding Flora en este enlace

Trailer de Zero Motivation:

Hayelet bodeda, corto de final de carrera de la misma Talya Lavie en el cual se basa el largometraje Zero Motivation:

Imagen destacada: Ronit Elkabetz (Wikimedia Commons)


Sandra Cywis Glezer tiene un doble BA (Bachelor of Arts and Education) en Cine y Televisión y en Educación por la Universidad de Tel Aviv. Llegó desde Jerusalem a Barcelona en 2000 para cursar un máster en Cine Documental Creatiu en la UAB. Desde entonces reside en esta ciudad, donde enseña hebreo, realiza traducciones y colabora con Mozaika, así como en otros proyectos culturales.

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