Diáspora y traducción. Sonetos elegíacos de Walter Benjamin:  Endecha dedicada a su difunto amigo, el poeta Frederik Heinle 


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1. Quehaceres benjaminianos de la lectura: Crítica, Comentario, Traducción

Al ocuparse de los modos de concebir la crítica por parte de los filósofos y escritores del romanticismo alemán, Walter Benjamin sitúa en primer lugar el valor de la escritura crítica en un lugar equivalente al de la traducción, complementos de toda producción original. En una anticipada valoración de la lectura como actividad paradójica de integración de sujeto y objeto, Benjamin la considera el punto de partida de todo esfuerzo de reflexión intelectual, elemento común que aproxima la crítica,   el comentario y la traducción. Pero, por asumir deferentes formas, según diferentes objetos, el acto de leer es también aquel que da origen a esos diferentes modos o estrategias de lectura, que mantienen, para nuestro filósofo, afinidades y diferencias. La lectura en primer lugar es, como dije que dice, tarea, significante que se refiere también a la del crítico, a la del poeta y a la del comentador. Tarea, Aufgabe, del alemán,  mitzvá del hebreo: que indica el precepto de lo que se debe cumplir. 

Toda lectura crítica parte inevitablemente de otro modo de leer, que es el comentario. Cuando el comentario apunta al contenido objetivo del texto, procurando una proximidad con su objeto, la crítica, fijada sobre fenómenos en vías de desaparecer, se distancia; y en ese distanciamiento apunta al contenido de verdad, el que solo puede emerger a partir de aquello que  en la obra es pasado, vivido, y por lo tanto, en cierto modo, muerto. Benjamin considera  la operación crítica como “mortificación de las obras,” como intervención que remite a la tradición judaica del comentario, midrash, en el cual conviven dos conceptos: el comentario se da por acumulación en el diálogo históricamente determinado con el texto y su tradición exegética, y como inserto en un contexto particular narrativo. En dicho contexto quedará potencialmente absorbido por el mismo, aún  cuando presente elementos contradictorios heréticos respecto de la doctrina tradicional. La verdad del texto y la verdad del comentario se sobreponen como producto de una lectura consciente tanto  de su historicidad como de su carácter contingente;  historicidad que constituye una porción de una totalidad infinitamente estratificada.

2. Traducción y Memoria

Este mundo de traducciones interpeló intensamente al propio Benjamin, quien emprendió, entre otras, la tarea de traducir a Baudelaire y a Proust. Y la traducción, tal como  enunciados en su frecuentemente traducido  ensayo “Die Aufgabe des Übersetzers”, ( La tarea del traductor) consistiría en un trabajo de la memoria y  de la evocación,  a fin de recobrar en la lengua de llegada esos fragmentos, esas ruinas de la poesía. Fragmentos, a su vez,  provenientes de la lengua primigenia, que deberían ser colocados, reitero, lado a lado a fin de remitir a aquella  lengua poética y perdida. 

La memoria, que desde la antigüedad clásica se entiende como la reconstrucción de representaciones mentales, ligadas al locus. Aquí es pertinente recordar al poeta Simónides” a quien se  atribuye la invención de la mnemotecnia, o arte de la memoria:  cuando pudo reconstruir el lugar físico donde estaban los comensales que perecieron al derrumbarse. La mnemotecnia ha sido también tematizada con frecuencia por el mismo Benjamin, y nos reúne por cierto aquí. En nuestro caso, para reflexionar sobre el origen y los efectos de la palabra  trasladada,  sobre la lengua originaria, prebabélica. Precisamente la lengua que Benjamin añoraba restituir, y a la cual, como he dicho, se dirigirían los textos, originales o traducidos, en forma de fragmentos de aquella lengua pura, “Ursprache”. La búsqueda incesante de esas piezas fragmentarias destinadas a recomponer la lengua aquella, implica un camino de encuentros, desvíos y pérdidas, lo cual torna el acto de la traducción en algo del orden de lo sublime y lo siniestro al mismo tiempo: un acto que nos acerca al texto objeto y simultáneamente nos expulsa del mismo. Pensador, traductor, el sujeto se pierde en la meditación, se sumerge en la acedia, en el humor negro que lo entristece. 

La añoranza, cuando ocupa todo el amor del sujeto,  lo deja en un abismo sin zanjar. Esta instancia podría considerarse una suerte de giro, o de un tinte melancólico que habitaría en  la actividad del crítico, del comentarista, del traductor. Y el origen conceptual de esta perspectiva, sin duda benjaminiana , es parte de su  pensamiento  atravesado por un tono melancólico, imbuido de la mirada angélica del dibujo de Durero, y de la pintura de Paul Klee. 

Aunque la posición melancólica propia de los pensadores medievales consiste en un estado de estupor, la acedía, un humor negro que deja inerte y exánime, Benjamin combina la añoranza con una actividad que impulsa la búsqueda, animado por  la convicción de que si bien hay algo que se pierde siempre, en las transformaciones que imponen las diferencias de las lenguas y lenguajes implicados en el traducir, el conjunto de fragmentos de lenguaje reunidos  para dar cuenta de un texto en otra lengua, advierten sobre  la impronta de la lengua primordial y pura, la Ursprache.

En ese discurrir, ¿hay más remedio que  tramitar con lo ominoso, aquello que  amenaza  lo familiar o íntimo y consentir, con lo inconfortable del acecho de la alteridad,  vencer la tentación irresistible de permanecer en la añoranza del objeto perdido, del significante que huye?

El juego hace posible los pasajes, la apropiación del camino para acercarse al objeto, mortificarlo, en el sentido del atravesamiento del lenguaje para su cernimiento. También indica lo paradójico de la tarea por cuanto el otro significado de Aufgabe es renuncia, lo cual reafirma la condición ambivalente y melancólica de la tarea del traducir. 

Así la escritura poética y la traducción, junto con la crítica, que constan en su enorme legado, son una prueba del impulso creador y transformador que animaba su trabajo.

Retomando mis reflexiones, reitero, comparto la postura de Benjamin:  la traducción es un  fenómeno histórico y una  práctica necesaria de la humanidad.  Mantiene la vitalidad del pensamiento y de la producción intelectual y artística, es utópica y ucrónica, dado  que las obras perduran más allá de las fronteras espaciales,  temporales, y lingüísticas de origen. Las  hace germinar en otros tiempos y suelos, en otras lenguas, alimenta los acervos, hace lugar y proporciona impulsos y comienzos. Vive en  la diáspora de la escritura, y en las culturas receptoras dinamiza y ensancha el lenguaje.

3. Sonetos elegíacos. Crítica y traducción. Poesía y melancolía

Entre 1915 y 1925 Walter Benjamin escribió una serie de sonetos, una estela de tres ciclos,  dedicada a la amistad que le unía al poeta Christoph Friedrich Heinle (1894-1914), quien se quitara la vida muy joven, lo cual afectó intensamente el ánimo espiritual, intelectual y escriturario de su entrañable amigo Benjamin. Los  sonetos son una expresión del programa benjaminiano de superar la enorme influencia que el poeta Stefan George y su cenáculo ejercían sobre sus contemporáneos. Benjamin introduce un corte crispando la forma clásica del soneto e inscribiendo la poesía en un derrotero de exploración no canónica del lenguaje. Al recuperar de manera programática el género del soneto, -cuestionado por la convención de sus contemporáneos-, impulsa una ruptura doble:  con la moda dominante, y con la tradición estandarizada de las formas fijas. 

Los tres ciclos que abarcan 73 sonetos y –que fueran erróneamente clasificados como “corona” por Gershom Scholem-  son el resultado, como se ha dicho, del  acontecimiento trágico del suicido de su joven amigo, en palabras de Scholem: “la muerte del amigo estaba destinada a convertirle a  él mismo en poeta” (cfr. Scholem en Tiedemann, 1993, 169). Los sonetos fueron sacados a la luz en 1981 junto con los manuscritos descubiertos en el depósito de la Biblioteca Nacional de París, manuscritos que el propio Benjamin había dado en custodia a Georges Bataille a mediados de 1940.

Estas composiciones a la muerte del amigo serían en realidad verdaderas contrafracturas invertidas de las publicadas por Stefan George en Der Stern des Bundes (La estrella de la alianza) así como también oposición irónica a muchos de los textos de  Der Siebte Ring (“El séptimo Anillo)”. George y su estética constituyen una de las vías del retorno a lo arcaico y lo mítico, homólogos del pensamiento heideggeriano, retomado a su vez por su discípulo Hans-Georg Gadamer. La remisión a los mitos originarios y el desprecio por las masas emergen paralelamente al ascenso del nazismo.  

De modo que su proyecto sería expresamente antimitológico, con lo cual derriba el programa estético de George, celebrado al extremo por Heidegger y su discípulo Gadamer; este derribamiento tiene lugar  en tanto Benjamin no diviniza al muerto, poniéndolo “aparte” (santificándolo), sino que lo integra a sus propias propuestas ideológicas y estéticas materialistas, y a su incansable trabajo revulsivo para recuperar la crítica (teoría ) literaria de los vuelos míticos y metafísicos. Ya se sabe que el mito rehúye la historia, es más, la demoniza, ya que  historizar conlleva la actividad de la evocación, sujeta a transformaciones, mientras que el mito petrifica. Benjamin lleva a cabo  la destitución de las proclamas míticas al interior de los sonetos mismos. De modo que acomete una lucha y logra una derrota de la melancolía. 

El  trabajo de duelo, al restablecer la memoria del amigo,  en la práctica de la evocación, despliega un ejercicio de la memoria, que es subjetiva, individual, y ligada a hechos concretos, como son los que inscribe y escribe la historia.  Y esta práctica se halla precedida por el gesto del  poema de Hölderlin; una cita que precede al conjunto de los sonetos de Benjamin. Sus enunciados, confinados muchas veces por la crítica a una dimensión puramente melancólica, sin  embargo, no ceden a la acedía, pues lejos estaba Benjamin de hacer sucumbir su libertad de pensamiento crítico bajo la presión de una tristeza mística. Lo revulsivo, justamente, de sus propuestas, era y es el carácter incisivo de los modos sui generis que su discurso tenía para interrogar el mundo, el pensamiento, la imaginación, las creencias, la ideología. La destrucción, la ruina, en el universo benjaminiano son las unidades primarias de una reconstrucción, que provoca e intranquiliza al mundo de las certidumbres. La advertencia de Benjamin respecto de la barbarie del fascismo en ascenso, habita frecuentemente sus ensayos, muchos de ellos teñidos de pesimismo y de un cierta tristeza, que es considerada por algunos autores como posición melancólica, con lo que estoy en desacuerdo. 

El  soneto  51 del segundo ciclo. Un ejemplo de la invención de la equivalencia

De los sonetos elegíacos de Walter Benjamin, de la edición crítica de Rolf Tiedemann, cuya edición bilingüe debemos a la eminente y minuciosa traducción de Pilar Estelrich, he escogido el soneto 51, del segundo ciclo.

SONETO 51 (II CICLO)

1. WIE KARG DIE MASSE DER GEHÄUFTEN KLAGN A
2. WIE UNEBITTLICH DAS SONETT MICH BINDET B
3. AUF WELCHEM WEG DIE SEELE ZU IHM FINDET B
4. VON ALLEDEM WILL ICH EIN GLEICHNIS SAGEN A

5. DIE BEIDEN STROPHEN DIE MICH ABWÄRTS TRAGEN A
6. SIND JENER GANG DE RIM GESTEIN SICH WINDET B
7. IN WELCHM ORPHEUS¨ SUCHEN FAST ERBLINDET B
8. ES IST DIE LICHTUNG HIER DES HADES TAGEN A

9.  WIE DRINGEND ER EURYDIKE ERBAT C
10. WIE WARNEND PLUTOS SIE IHM GAB ANHEIM D
11. WIRD NICHT BEDEUTET VON DEM KÜRYEN PFAD C

12. SIND ZEUGNIS DIE TERZINEN DOCH GEHEIM D
13. BLEIBT WIE SIE UNSICHTBAR IHM FOLG TAT C
14. BIS SIE SEIN BLICK VERSCHEUCHT DER LETZTE REIM D

Sustrayéndome a la eterna y estéril polémica acerca de la posibilidad/imposibilidad de traducir poesía, que sustentaría el escepticismo melancólico de la pérdida, he propuesto en cambio un modelo para la traducción de textos líricos, cuyo alcance explicaré enseguida. Y tomo esta posición pues en lugar de quedar atrapada en la melancolía de lo imposible, prefiero pensar la traducción en el horizonte de lo probable.

8. Dos Versiones

Versión de Pilar Estelrich 

1. CUÁN ESTRICTA LA MEDIDA DE LAMENTOS ACOPIADOS
2. CUÁN INEXORABE LA ATADURA DEL SONETO
3. POR QUÉ CAMINO LLEGA A ÉL EL ALMA
4. DE TODO AQUELLO VOY A DAR UN SÍMIL

5. LAS DOS ESTROFAS QUE ME HACEN DESCENDER
6. SON EL CAMINO QUE SERPENTEA ENTRE LAS ROCAS
7. DONDE POR POCO SE OFUSCARA LA BÚSQUEDA DE ORFEO
8. ÉSTE ES EL CALVERO DE LOS DÍAS DEL HADES

9. CON QUÉ INSISTENCIA RECLAMÓ ÉL A EURÍDICE
10. CUÁNTO LE PREVINO PLUTÓN AL ENTREGÁRSELA
11. NO ESTÁ INDICADO EN LA SENDA MÁS BREVE

12. LOS TERCETOS SON TESTIMONIO MAS OCULTO
13. SIGUE CÓMO ELLA LE OBEDECIÓ INVISIBLE
14. HASTA AHUYENTARLA SU MIRADA LA POSTRERA RIMA

Gracias a la precedente traducción n de Estelrich, que junto con el texto alemán  constituyen mi material poético de partida, propongo esta variante surgida de la propuesta teórico-metodológica para la traducción de textos líricos.

Versión de Susana  Romano Sued

1. QUÉ RÍGIDA MEDIDA DE ACOPIADAS QUEJAS
2. QUÉ CEPO EL DEL SONETO, INEXORABLE
3. POR DONDE EL ALMA HACIA SU FORMA LLEGA
4. PRUEBO EN MIS VERSOS ALGO COMPARABLE 

5. AMBAS ESTROFAS QUE HACIA ABAJO EMPUJAN
6. SON LA SENDA QUE POR LA ROCA ONDULAN
7. DONDE EL BUSCAR DE ORFEO CASI FALLA
8. DE LOS DÍAS DEL HADES ES  EL ABRA

9. NO SE INFIERE DEL MÁS BREVE SENDERO
10. CUÁN URGENTE ÉL A EURÍDICE PEDÍA
11. NI AL DÁRSELA PLUTÓN, CUÁNTO ADVERTÍA

12. TESTIGOS LOS TERCETOS, MAS SECRETO
13. QUEDA EL MODO EN QUE A ESCONDIDAS LO SEGUÍA
14. HASTA AHOGAR ÉL CON SU VISTA ÚLTIMAS RIMAS

En nuestro caso, y tras esta lectura en la que se destacan los procedimientos y recursos que conforman el gesto poético, la metapoeticidad que se ejerce en la crítica de la forma fija soneto, y las tradiciones mitificantes en boga en la contemporaneidad de Benjamin (léase círculo Stefan George), concierne preguntarse: ¿Qué soneto podemos pedirle al castellano? ¿Qué soneto deberíamos tener? Recordemos que la experiencia de la traducción de poesía intensifica la experiencia de la escritura de la poesía, mortifica el texto, lo representa al retenerlo en la memoria de la lengua de llegada.

Teniendo en cuenta las posibilidades formales de nuestra lengua literaria, es fundamental preservar, a mi juicio, la forma de soneto en la traducción; aún cuando el soneto alemán se distinga fuertemente del español, debido a las diferentes tradiciones y funciones que dicha forma lírica tiene en una y otra cultura literaria. Precisamente, los autores de las versiones que aquí consideramos hemos optado por traducir en soneto, lo que hace más interesante el análisis.

Huelga decir que, la rima y el ritmo, las figuras de la sintaxis propias del soneto con una muestra disciplinada, responden a las particularidades del sistema de cada lengua: la alemana es predominantemente tónica (se rige más bien por acentos), la castellana, silábica. 

En la reconstrucción del poema, resulta imprescindible revisar en las respectivas historiografías de las literaturas involucradas, sus poéticas y sus críticas, a fin de ajustar los repertorios de posibilidades de la lengua huésped. De este modo se actualiza efectivamente el campo de los estudios comparatísticos, dimensión propia de la traducción.. 

La traducción es ardua, y los resultados muy diversos y reveladores de las tribulaciones y los hallazgos de los traductores. Reemplazos, desplazamientos y compensaciones, y, por cierto, invenciones, testimonian de ello  poniendo en tensión y ampliando  el horizonte de la propia lengua.      

En ambas versiones se han conservado al menos la distribución estrófica, se ha procedido a reponer las remisiones semánticas y aparece nítida la metapoeticidad. En mi versión he recurrido a inversiones y he extremado la hipérbaton barroca, así como el encabalgamiento, obligada por el sentido subrayado que otorga la rima, que he preservado a rajatabla, aún al precio de la extensión de un par de versos. (cfr. por ejemplo 13 y 14).

El soneto 51 en castellano, participa a la vez de la extrañeza que nos llega desde el alemán, y del matiz de familiaridad de las construcciones líricas formales que la tradición ha otorgado a nuestra lengua literaria, aquí ofrecidas por Pilar Esterlich. 

9. El último traductor en el horizonte de lo probable

El último traductor puede ignorar las versiones (que llamaríamos variantes) y emprender la traducción en una suerte de estado de ingenuidad trabajando solo con el texto original. También puede tomar el poema original y las versiones como un conjunto complejo, trabajando con la multiplicidad. Esto lo pone en una situación de ventaja, no siempre admitida o confesada: puede criticar, corregir, “mejorar” las versiones, ahorrándose los riesgos asumidos por los traductores que lo precedieron. Tomar conciencia de esta ventaja, permite leer las demás versiones con una actitud creativa, y, por qué no, agradecida. La tarea del traductor, tal como la pensaba Benjamin, recobra su vigencia, cada vez que desde la frontera de la lengua forastera, llega el poema que nos desafía en nuestra lengua materna a conculcar la melancolía y ejercer una escritura crítica y memoriosa, representada en ella. 

10. Selección Bibliográfica 

Benjamin, W. “Die Aufgabe des Übersetzers”, Gesammelte Schriften, Suhrkamp, 1972,
vol. 4, I, 9-21         
—. “La tarea del traductor”. Angelus Novus, Edhasa, Barcelona, 1971, 127-143                                                   trad. Héctor Murena)
—. Über den Begrif der Geschichte, in W. Benjamin, Gesammelte Schriften, Band I, hg. Von Rolf Tiedeman, Frankfurt/Main, 1972.
—.  Charles Baudelaire: Ein Lyriker im Zeitalter des Hochkapitalismus, in W. Benjamin, Gesammelte Schriften, Band I, hg. von Rolf Tiedeman, Frankfurt/Main, 1974.
—. Iluminationen. Ausgewählte Schriften, hg. von Siegfried Unseld, Frankfurt/Main, 1961
—. El concepto de crítica de arte en el Romanticismo alemán. Barcelona: Peninsula, 1988.
Romano Sued, Susana, Dilemas de la Traducción. Políticas. Poéticas .Críticas. UNAM, Mérida. Cephcis. 2016   
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—. ”The Culture of Translation in Brazil””, en ,Übersetzung -Translaion-Traduction, An Internationale Encyclopeda of Translations Studies, vol. 3. 2261-2272. 2011
—. “Traducción, nación, e identidad cultural en América Latina”, en NOSTROMO revista crítica latinoamericana, año II, núm. 2, otoño-invierno 2009
—. Consuelo de Lenguaje II, Problemáticas de Traducción, Alción, Córdoba, 2007
—. “Intermedialität:Probleme der Übersetzung deutscher experimenteller Lyrik ins Spanische- Max Benses visuelles Gedicht Jetzt. Verbindung mit argentinischen Traditionen, en Akten des Internationalen Gemanistenkongresses Paris 2005. Band 3.Übersetzten im Kulturkonflikt. Jahrbuch für Internationale Germanistik, Reihe A, Band 79, Peter Lang, Bern, Berlin, Bruxelles, Frankfurt, New York, Oxford, Wien, 2007
—.Consuelo del lenguaje I. Problemáticas de traducción, Ferreyra ed. Córdoba, 2005a
—.“Poemas extranjeros, poemas en la diáspora: vicisitudes de la traducción   poética,” en  Bossi, E. 5 Poetas Italianos 5,  Alción, Córdoba, 2005b:105-108
—. “Imaginarios letrados: memoria y traducción. Casos de Antología”, en: Escribas nro. 2,  Facultad de Filosofía y Humanidades,  UNCórdoba, 2003a: 169-184
—.Travesías. Estéticas, poéticas, y traducción. e-book de FoCo Cultural Ediciones, Córdoba,2003b. 
—. “Formas del Duelo y de la Melancolía en la Traducción”, en  Docta, Revista de Psicoanálisis y Cultura, Nro. 1, Asociación  Psicoanalítica de Córdoba, -2003c,184-195
—. “Versiones Rilke”, en: Lateral nro. 99, Barcelona,  29-30. 2002
—. George Steiner, Después de Babel. La traducción vista a través de la teoría   del lenguaje y la cultura” en: El hilo de la fábula, nro. 1, Centro de Estudios Comparados, Universidad Nacional del Litoral, Santa Fe, 2002: 33-42 
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—. La Escritura en la Diáspora. Poéticas de Traducción, significancia, sentido, reescrituras. Narvaja Editor, Córdoba, 1998
—. La diáspora de la escritura, Ed. Alfa, Córdoba, 1995

APÉNDICE

Esquema de las fases del proceso de traducción
Dimensión fono-morfosintáctica              
Fase I Monolingüe Primaria: Dimensión semántica           
Estructura discursiva  
Establecimiento de escala de invariantes
Fase II Bilingüe Intermedial: Contrastación/alternativas
Fase III Monolingüe Terminal: Decisión/Escritura TLT
Fase IV Monolingüe Terminal: Crítico-Evaluativ


Susana Romano Sued (Córdoba, Argentina, 1947) es poeta, narradora, ensayista, traductora y psicoanalista. Es doctora por la Universidad de Mannheim, profesora emérita de la Universidad Nacional de Córdoba e investigadora superior del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET).         

 

 

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